| Anomalias de la Visión Binocular |
Binocular quiere decir relativo a los dos ojos ("bi" = 2 ). Cuando se habla de visión binocular, se hace referencia a la participación de ambos ojos en la percepción, no puede haber visión binocular si uno de los dos no es utilizado por el cerebro.
Para una buena visión binocular, los ojos han de estar sanos y dotados de un sistema de enfoque adecuado, en caso de necesitar lentes, la diferencia de graduación entre uno y otro no puede ser muy grande, los músculos que los mueven deben funcionar correctamente y en estrecha coordinación. Finalmente, debe existir un mecanismo neurológico, capaz de recibir y procesar las imágenes producidas en cada uno, combinándolas psicológicamente en una.
La acción conjunta y simultánea de los ojos para que el cerebro pueda "ver", no implica necesariamente la plena visión binocular. Aunque sea excepcional, puede haber visión binocular sin que el cerebro integre en una las imágenes percibidas por cada ojo (visión doble). Por esta razón es necesario, desde una perspectiva didáctica, establecer varios niveles o grados de visión binocular.
Los trastornos de la visión binocular pueden tener muchas causas, su solución puede ir más allá del uso de gafas, requiriendo la realización de programas de
entrenamiento visual.
Una "foria" es el estado definido por la posición de giro de los ojos, en visión binocular, cuando se rompe la fusión. Si los ojos (en términos precisos los "ejes visuales") quedan paralelos, hablaríamos de "ortoforia", si quedan girados hacia afuera se trataría de una "exoforia" y si es hacia adentro "endoforia" (o "esoforia").
Cuando la desviación de los ojos se produce verticalmente porque uno sube más que el otro, se trata de una "hiperforia", si se produce una torsión interna o externa de los ojos se trata de una "cicloforia".
Entenderemos básicamente por estrabismo aquella condición que da lugar al giro de los ojos en un sentido determinado, de forma descontrolada, ya sean uno o los dos, permanente (estrabismo "manifiesto") o esporádicamente (estrabismo "latente").
La diferencia entre "estrabismo" y "foria" es que el primero es un estado en el que existe una desviación involuntaria (o de difícil control voluntario) de los ojos respecto a su posición normal; la foria, por otra parte, es un estado inducido (de forma voluntaria o mediante algún artificio) de relajación en el que cada ojo pierde momentáneamente su coordinación con el otro, manteniendo el estímulo visual pero sin que exista integración cerebral en una de las imágenes respectivas.
Diferenciando Tropia de Foria
Aún siendo las "forias" perfectamente compensadas por la capacidad de convergencia del sistema, el esfuerzo de compensación puede ser suficientemente importante como para dar lugar a trastornos sin que la "foria" en cuestión se manifieste como estrabismo.
Cuando por la causa que sea, el sistema ya no pueda compensar la foria, esta puede pasar a convertirse en tropia.
Hay muchos tipos de estrabismo y varias clasificaciones, uno de los más característicos por su relativa frecuencia en los niños de dos a seis años, es el conocido como estrabismo acomodativo.
Este tipo de estrabismo surge a partir de la configuración de una relación errónea entre la convergencia de los ojos sobre el objeto de atención y su capacidad de enfoque (acomodación).
Cuando empieza a desarrollarse la visión binocular, el niño con una hipermetropía superior a la que debería tener por la edad, incapaz de desarrollar una relación flexible entre la acomodación y la convergencia ocular, se enfrenta a un dilema. Su sistema visual, para compensar la hipermetropía y poder mantener la visión nítida, ha de acomodar mucho, con lo que la convergencia es activada más de la cuenta , produciéndose visión doble
Por otro lado, si evita acomodar en exceso para no arrastrar la convergencia en exceso, entonces se encuentra con que no vé doble pero vé borroso, porque la imagen está desenfocada (al acomodar menos, aporta menos potencia de la necesaria al sistema óptico de cada ojo ).
Frente a la elección entre visión doble pero nítida y visión simple pero borrosa opta por la primera, ya que, al ser la visión doble un estado indeseable, el cerebro se encargará de contrarrestarla, prescindiendo de una de las imágenes al suprimir la visión de uno de los dos ojos, generalmente el más desfavorecido.
Al desaparecer de este modo la visión conjunta y coordinada de ambos ojos, se manifestará el estrabismo.

Si no se toman las medidas adecuadas, el ojo funcionalmente "suprimido" acabará por ser más difícil de recuperar con el paso del tiempo.
El estrabismo acomodativo disminuye e incluso puede desaparecer con las gafas graduadas , la neutralización de la hipermetropía con los lentes convergentes evitará el exceso de acomodación para compensarla y con ello, el excesivo arrastre de la convergencia ocular para centrar el objeto de atención visual.
Según la edad del niño, el tiempo de manifestación del estrabismo o la agudeza visual del ojo más desviado por ejemplo, además del uso de gafas, se efectuará la obturación del ojo dominante de forma alterna con el otro o más o menos contínua, así como la realización de programas de entrenamiento visual para reforzar la visión binocular.
El objetivo del tratamiento del estrabismo no consiste en conseguir unos ojos "derechos", la idea fundamental es la de conseguir la restauración de la visión binocular, aspecto que no suele acompañar a la aparente falta de desviación de los ojos tras una intervención quirúrgica. Por eso hay que actuar con rapidez frente a las primeras manifestaciones del estrabismo, cuanto antes iniciemos el tratamiento funcional más posibilidades tendremos de restaurar en su plenitud la visión conjunta y coordinada de ambos ojos.
La opción quirúrgica debe contemplarse como último recurso, un corte de bisturí no cambia una conducta y el estrabismo es una forma de comportamiento visual, siempre que se pueda y siempre que existan expectativas de éxito, es preferible recurrir a programas de rehabilitación visual antes que al quirófano. La operación puede enderezar los ojos, siendo una opción inevitable en estrabismos paralíticos o de origen traumático, pero en los demás casos no elimina el estrabismo sino su manifestación evidente.
El estrabismo habrá desaparecido cuando, a través de las distintas fases de recuperación por el entrenamiento visual, consigamos tras la visión binocular simultánea (la corteza cerebral recibe las imagenes de ambos ojos), que el cerebro pueda dejar de ver doble, fusionando en una las dos imágenes percibidas, para llegar a la capacidad de apreciación de la profundidad o "estereopsis".
El uso de gafas con prismas puede ser un tratamiento relativamente útil en niños, para los estrabismos latentes ("forias" elevadas).
El prisma, con su capacidad para desplazar la imagen en la dirección y sentido deseada, puede obligar a que el ojo con tendencia a girar se mantenga en su posición correcta de fijación.

Si anteponemos, delante del ojo con tendencia ha irse para arriba, por ejemplo, una lente prismática orientada de tal manera que le envie el objeto de atención en esa misma dirección y sentido, el sistema visual del individuo podrá relajarse y aún manifestándose el estrabismo, no habrá visión doble, esto es, no solamente habrá visión binocular sino que además habra "fusión" porque el cerebro percibirá dos imágenes listas para integrarse en una.
A la corteza cerebral, le importa poco la posición física real del objeto en el espacio mientras pueda fusionar dos imagenes ligeramente dispares como para conseguir la apreciación de la profundidad, sea con ayuda de prismas o sin ellos.
El inconveniente del uso de prismas únicamente para mejorar la fusión sin actuar sobre el estrabismo latente, es la creación de una dependencia inevitable.
El sistema visual se acostumbra a no compensar (o a compensar menos) la foria elevada , y cuando la persona se quita sus gafas acusa aún más los inconvenientes de la falta de equilibrio entre un ojo y otro. Aún así, para aquellos que ya son usuarios de gafas y por tanto dependientes igualmente de ellas, el añadir unos prismas que les permitan mejorar su comodidad y eficacia visual, es una buena opción.
Y por supuesto, como en cualquier caso, un examen visual periódico a cargo de un profesional apropiado se hace absolutamente imprescindible desde una temprana edad.